Están desmontando tus robots?

Todos sabemos que para que un trabajo sea mínimamente gratificante, tenemos que encontrarle el sentido. Saber por qué hacemos lo que hacemos, cómo le hacemos la vida más fácil a alguna persona al otro lado. Todos lo sabemos porque a todos nos ha pasado: te encargan una tarea que sabes positivamente que no va a servir para NADA. Pocas cosas se me ocurren más desmotivantes.

Por eso me ha hecho gracia la demostración empírica en el último libro de Dan Ariely, The Upside of Irrationality, de lo fácilmente que perdemos interés si nuestros actos nos parecen sin sentido. Se trata de un estudio realizado con voluntarios aficionados al Lego, que va más o menos así:

“Tienes que construir robots con piezas de Lego, exactamente iguales a éste. Por el primero que construyas te pagaremos 2$, y por los siguientes cada vez 11 centavos menos (1.89$, 1.78$, etc), así hasta que decidas que ya no quieres construir más. Cuando termines te pagaremos lo conseguido, desharemos tus robots para utilizar sus piezas con el voluntario siguiente, y podrás irte”.

Robot Lego
Robot Lego

Sin embargo a un segundo grupo de voluntarios se les cuenta exactamente la misma historia… con un ligero matiz. Cada vez que el voluntario termina un robot y comienza con el siguiente, el investigador lo deshace delante de sus narices para reutilizar las piezas. Al fin y al cabo no es muy diferente, los miembros del primer grupo sabían que sus robots acabarían igualmente despiezados, ¿no? Pues no. Este segundo grupo construía de media un 32% menos de robots, y decidía ganar casi 3$ menos, simplemente por el efecto desincentivador de ver, tan palpablemente, que el esfuerzo era inútil.

Y aún más: en el segundo grupo no existía ninguna correlación entre lo aficionado que fueras al Lego (tu placer intrínseco por la tarea) y la persistencia en construirlos, mientras que era muy alta en el primer grupo. Es decir, en palabras del propio Ariely:

If you take people who love something and you place them in meaningful working conditions, the joy they derive from the activity is going to be a major driver in dictating their level of effort. However, if you take the same people with the same initial passion and place them in meaningless working conditions, you can very easily kill any internal joy they might derive from the activity

Siempre recordaré un taller de Scrum en el que una alumna, programadora en una software factory, me contó cómo en su día a día jamás sabía qué o para qué estaba programando. “Me encargan piezas sueltas de funcionalidad, me dicen cómo lo tengo qué hacer, qué día tiene que estar, y nunca veo ni siquiera la pantalla completa, y mucho menos a la persona que finalmente la utiliza. Me iré de aquí en cuanto pueda aunque sea cobrando menos (aún menos)”. Me puedo imaginar su depresión del domingo por la noche.

Sin hacer cambios radicales: ¿hubiera costado tanto que un supervisor se sentara con ella simplemente a explicarle la big picture…? Nada más extremo, sólo hacerle entender la utilidad de su trabajo diario, quizá llevarla a ver a un cliente real usando su código en producción. Algo tan sencillo podía haber marcado la diferencia, creo yo.

Por eso creo que la capacidad de las metodologías ágiles de dotar de sentido y contexto al trabajo diario es un punto fundamental. El hecho de que todos sepan qué se hace, por qué, y puedan “tocar” el valor que están entregando es un elemento motivador tremendo. La visión completa no sólo de la historias sino del producto entero, y el contacto personal con alguien que valida tu trabajo y aprecia tu esfuerzo… hacen que quieras seguir construyendo robots, incluso por el simple placer de hacerlo.

 

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2 Responses to Están desmontando tus robots?

  1. jjballano says:

    Yo iría un poco más allá. En el caso de los desarrolladores, creo que es un punto motivador, además de lo que comentas, tener una relación más o menos estrecha con el cliente. Si tengo continuamente un interlocutor (generalmente el jefe), mi visión es que la aplicación es para él y no para el cliente. Es importante saber que necesidades tiene este cliente, por qué se gasta el dinero que se está gastando en esa aplicación, cuánto quiere que lo termines pronto para poder usarlo, etc, cosas que si la aplicación “es para tu jefe” se quedarán sin respuesta.

    • Teresa says:

      Fundamental. No sólo eso sino ver a alguien utilizando realmente tu software; por ejemplo hacer un desarrollo móvil y ver al tío de al lado haciendo cola en la panadería usando tu aplicación… Esa sensación no la tienen jamás en una software factory; y lo peor es que tampoco sería tan difícil.

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