Fin de semana estupendo en Valladolid gracias a Amalia y Jorge, invitada junto con Vicenç a realizar un taller de juegos sobre Trabajo Colaborativo con la gente de CyliconValley, del que espero escribir en cuanto tenga tiempo y fotos.
Y para rematar, entre el lechazo y los gintonics, por la noche teníamos entradas para un concierto de Rufus Wainwright con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Tremendo.
Durante el concierto hubo un momento curioso. De repente, Rufus se detuvo en medio de una canción. “OK, OK, let´s start again…”, sonrisa de oreja a oreja, y empezó de nuevo. Yo no había notado nada raro, pero al parecer cometió algún error. No tuvo ningún problema en reconocer delante de decenas de músicos y centenares de asistentes que había metido la pata, interrumpir a todo el mundo, y comenzar otra vez. ¿La respuesta del público? Obviamente carcajada y ovación. En el mundo ágil hablamos mucho de aplaudir los errores pero nunca lo había visto tan públicamente
La próxima vez que me dé vergüenza reconocer alguna cagada delante de un cliente o un compañero, trataré de recordar ese momento. Si Rufus puede, yo también.




